Cuaderno de Materiales
 ENSAYO
 

 

 

Diálogo y activismo

Raul Martínez

 

«A la calle, que ya es hora de pasear el cuerpo y mostrar que, pues vivimos anunciando algo nuevo». Blas de Otero

«Cualquier persona puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo»

Aristóteles.

 

Cuando nos enfadamos con alguien o algo, podemos elegir varias formas para solucionar el problema: Coger a la persona en cuestión y sentarla y dialogar con ella, sentarla también, pero a golpes y así hacerla dialogar (o a lo mejor nó), y amenazar con sentarnos donde sea (en un sitio peligroso a ser posible) y esperar a que quieran dialogar. Lo del sitio peligroso es fundamental para que el tiempo de espera sea menos, ya que no es lo mismo sentarse en un banco del retiro que en una chimenea de una central nuclear.

Bueno, ¿y con esto?, ¿que conseguiremos? (probablemente lo mismo en algunos casos, pero en otros cosas completamente distintas). Las distintas estrategias de lucha tienen muchos años de historia, la forma de hacer las cosas basándonos en el dolor del prójimo digamos que es la más antigua (también la más extendida). Véase el caso de las dictaduras militares, terrorismo, etc,.

A principios de este siglo Gandhi lleva a cabo algo que otros ya defendieron en libros, como Rousseau o Tolstoi, pero esta vez de una forma organizada y que dará como resultado la independencia de la India. Aparece la revolución no violenta de los conflictos mediante la resistencia pasiva. Esta forma de actuar avanza mucho durante nuestro siglo y aparecen distintas maneras de entenderlo. Una que diríamos avanza hacia la resistencia pasiva, basada en acciones radicales que no pongan en peligro a vidas humanas ni causen daños materiales mas que al propio individuo, y otra que se plantea el dialogo como única medida. Es dentro de estos dos grupos donde aparecen las ideas mas renovadoras e interesantes, aunque algunos grupos se desmarquen con acciones de carácter violento, pongamos por ejemplo los grupos de defensa radical ecológica con atentados a peleterías y granjas de animales. Quitando estos extremos (que cada cual podrá entender o no justificados), estrategias mas interesantes como la Desobediencia Civil que se inicia en nuestro país por los primeros 70, que crearía el movimiento de objeción de conciencia e insumisión y la objeción fiscal, enseñándonos a todos que es posible luchar sin armas contra el Estado. Aparecerán las huelgas de hambre en cárceles y en colectivos como medidas de presión, así como los encadenamientos, descuelgue de pancartas y demás acciones en busca de justicia y de escucha; eso sí, siempre que se pueda con los medios de comunicación al lado, pues a principios de los 70 los activistas de todo tipo se dan cuenta de que sin los medios a su lado la lucha esta perdida, pues la gente solo cree lo que sale por la televisión y los medios de difusión son mas bien escasos. Así se va evolucionando e introduciendo las nuevas tecnologías en la lucha, Internet será invadida por los grupos de denuncia y en la luchas de ecologistas alemanes e ingleses sobre arboles y túneles para impedir la construcción de nuevas autopistas sobre bosques de especial valor, los teléfonos móviles y las cámaras de vídeo serán fundamentales, los primeros para comunicarse y los segundos para grabar posibles agresiones de la policía y así tener pruebas para denunciarlos.

Pero no dudamos de la forma más conocida y popular de expresión de un malestar hoy en día: la manifestación. Las ultimas estadísticas hablaban de más de 500 manifestaciones al año en España, de las cuales casi la mitad se celebraban en Madrid. Esto ha provocado que la gente se haya habituado a algo que no debía de ser habitual y que la manifestación hoy en día sea un medio que por si solo no logre poner a quien debemos a dialogar. Será necesario recurrir a un medio también antiguo de lucha: la huelga. La idea de la huelga surgió en Inglaterra debido a que antes no existían los relojes como ahora, y solo el patrón contaba con uno, y otro en la plaza del pueblo y poco más. De este modo los trabajadores tenían que fiarse de las horas de entrada y salida que éste dictaba, por lo que se organizó la primera huelga para que se instalasen relojes en las fábricas de trabajo y así controlar los horarios. Desde entonces, la reconversión naval y la industria minera se han visto obligadas en multitud de ocasiones a utilizarla y hasta hemos parado este país en alguna ocasión.

Ya sólo nos queda lo principal, la reflexión, el pensar por qué es necesario que existan estos modelos de lucha y por qué el sentarse enseguida a dialogar y llegar a acuerdos con los que mandan no es posible. Cada cual que piense lo que quiera y que actúe de la forma más conveniente (pero sin muertos).

 


 

     

[ otros ensayos ]      [ página principal ]

novedades en Cuaderno de Materiales