En 1999 el profesor Gustavo Bueno ha dado una magistral lección
de filosofía de la historia con su último libro "España
frente a Europa" . Aquí se muestra a las claras el carácter
partidista de la filosofía -como no podía ser menos
en un filósofo materialista- en concreto desde la perspectiva
del materialismo filosófico. Si la filosofía desde
el materialismo filosófico es una disciplina teórica
racional, reflexiva y sistemática de segundo grado, saber
pues sustantivo cuyo objeto son las Ideas que brotan de la praxis
humana, entonces, podremos decir que el libro de Bueno contiene
un tratamiento sistemático de Ideas filosóficas tales
como España, Nación, Imperio, Estado, Historia Universal,
etc.
Por otro lado, el sintagma "filosofía de la Historia
Universal" requiere que sepamos qué es la historia y
tanto más la Historia Universal. Desde las coordenadas teóricas
del materialismo gnoseológico o teoría del cierre
categorial, diremos que la Historia es una ciencia ß-1 operatoria.
Pero también es el relato de lo acontecido en el pasado.
Hegel recorrió la senda de la filosofía de la historia
universal desde el Idealismo absoluto, lo que es en el fondo equivalente
a un realismo absoluto. Según su concepto de la historia,
"La historia sólo debe recoger puramente lo que es,
lo que ha sido, los acontecimientos y actos. Es tanto más
verdadera cuanto más exclusivamente se atiene a lo dado."
En cambio, "La labor de la filosofía parece hallarse
en contradicción con este fin; y sobre esta contradicción,
sobre el reproche que se hace a la filosofía, quiero explicarme
en la Introducción." Esto ocurre porque Hegel sostiene
que "La consideración filosófica no tiene otro
designio que eliminar lo contingente." Este modo filosófico
de entender los hechos va contra el empirismo y el positivismo consistentes
en el culto a los hechos y en contra de esa idea de Wittgenstein
de que la filosofía deja las cosas como están. Dice
Hegel al respecto: "El modo filosófico puede tener al
principio algo de chocante; dadas las malas costumbres de la representación,
puede ser tenido por contingente, por una ocurrencia. Aquel para
quien el pensamiento no sea lo único verdadero, lo supremo,
no puede juzgar en absoluto el modo filosófico." La
filosofía de la historia incluye una cierta crítica
al proceder del historiador y a su neutralidad axiológica:
"Podríamos formular, por tanto, como la primera condición,
la de recoger fielmente lo histórico. Pero son ambiguas esas
expresiones tan generales como recoger y fielmente. El historiógrafo
corriente, medio, que cree y pretende conducirse receptivamente,
entregándose a los meros datos, no es en realidad pasivo
en su pensar. Trae consigo sus categorías y ve a través
de ellas lo existente."
Todas estas consideraciones en torno a Hegel valdrían en
gran parte para Gustavo Bueno. Es más, en su libro aparece
una crítica a la historiografía parecida a la que
ejercitó Hegel respecto de los historiadores de su presente.
Si según Hegel "Die Weltgeschichte ist das Weltgericht",
la historia la hacen los vencedores, no sólo es porque vencen
sino porque son los únicos que la pueden hacer. Tal afirmación
es el núcleo de la filosofía materialista de la historia
universal, una historia que no es la historia total de la humanidad,
sino de los Estados y por tanto, de los imperios que en ella han
sido. La Historia Universal concebida de forma idealista o de forma
que se considere algo así como la Humanidad como el protagonista
de tal relato resulta ser pura metafísica. Si no somos hegelianos,
sino marxistas , debemos decir que la Historia Universal es la Historia
de los Imperios Universales, conclusión coincidente por entero
con el punto de vista hegeliano.
La Historia Universal es una Idea filosófica: "Pero
suponemos que la Historia positiva no tiene como horizonte la Historia
Universal. Suponemos que la Historia Universal, que es ya por sí
misma una idea filosófica, sólo puede ser considerada
por la Filosofía de la historia; o, si se prefiere, que las
cuestiones relativas a la Historia Universal, aunque puedan ser
suscitadas una y otra vez por un historiador positivo, no por ello
dejarán de ser cuestiones filosóficas (de Filosofía
de la historia). Cuestiones que, sin duda, pueden acuciar también
al historiador positivo, pero más en su calidad de filósofo
de la historia, que en su calidad de historiador."
Resulta que hay que definir la Idea de España. España
es Nación, Estado e Imperio. Esto les pesará mucho
a los políticos del régimen autonómico de 1978
que sienten complejo al hablar de España. La izquierda particularmente
ha hecho seguidismo del nacionalismo haciendo dejación de
su obligación para la nación. España está
por encima de la izquierda y de la derecha, dice Bueno.
España no es originariamente una nación, claro que
aunque no lo es originariamente, desde su forma estatal ha ido haciéndose
nación. Menos aún y con menor legitimidad pueden hacer
tal afirmación los nacionalistas gallegos, vascos o catalanes
de sus respectivas regiones. Los pueblos de España a decir
de Bueno formarían una unidad no porfiriana, linneana, sino
darwiniana, plotiniana. Tienen intereses comunes y forman una unidad
por provenir de un mismo tronco común.
La Idea de Nación se dice de cuatro maneras: 1. Biológica,
2. Étnica, 3. Política y 4. Fraccionaria. Esta última
se debe predicar de las presuntas naciones vasca, corsa, catalana,
bretona, gallega, eslovena, croata. Tales naciones se forman a costa
de naciones realmente ya existentes con anterioridad y tienden a
la secesión apoyándose en potencias extranjeras a
quienes les interesa el fraccionamiento político de la Nación.
El nacionalismo en tal caso es secesionista y sólo se le
puede combatir por las armas, puesto que sus dirigentes y su clientela
política son opacos a la argumentación racional. En
el caso español, Bueno afirma que no es el nacionalismo lo
que explica el separatismo sino a la inversa, que es precisamente
el separatismo el que explica el nacionalismo.
Si Víctor Pradera en 1935 dijo que la Izquierda era la Antiespaña,
siendo replicado por Indalecio Prieto en Cuenca en 1936: "Siento
a España dentro de mi corazón y la llevo hasta en
el tuétano de mis huesos
" Para Gustavo Bueno,
el nacionalismo secesionista de fines del siglo XX y comienzos del
siglo XXI es la antiespaña y tal antiespaña sólo
se puede tratar adecuadamente con una intervención militar.
Por otra parte, España, su esencia, va unida inextricablemente
a la Idea de Imperio universal, católico y generador de ciudades,
de civilización. Si España es Nación es porque
ya era previamente un Estado y este Estado era un Imperio. España
es Nación pero no originaria ni primariamente sino desde
la Idea de Imperio, que, evidentemente es un Estado. Desde el comienzo
de la monarquía asturiana aparece la Idea de Imperio. El
Sacro Imperio Romano Germánico fue una ficción. Emic
era Imperio, etic era un conglomerado de centenares de Estados y
de ciudades imperiales libres. El imperio Español es el legítimo
sucesor histórico del Imperio Romano y particularmente, del
Imperio Romano de Occidente, puesto que podríamos acaso considerar
que Rusia es la sucesora legítima del Imperio Romano de Oriente
y que Moscú es la Tercera Roma, -quién sabe si la
Tercera Roma es Madrid y que Moscú es la Cuarta, cuestión
no esclarecida por Bueno- La esencia de España es el Imperio
-ya caído en 1898- católico generador -no depredador
como el Imperio Británico o el holandés- y situado
dentro de la Historia Universal frente al Islam monoteísta
y frente al protestantismo, pero también frente al judaísmo
-cuestión eludida por Bueno-. Tal vez sea eso porque el judaísmo
nunca pretendió el proselitismo de la humanidad. No tiene
vocación de imperio universal.
La integración europea la ve Bueno como un craso error. España
en la UE sólo va a ser un país subordinado a la OTAN
y a la UE, a Alemania -el sueño europeo es un sueño
nazi- y a EE.UU. La única salida es la reconstrucción
de una comunidad de 23 países iberoamericanos libres, hermanos
e iguales (incluyendo claro está, a Brasil y a Portugal)
para constituir un bloque de poder frente a los otros bloques políticos
mundiales. Es la única solución para conservar su
independencia. El resto que queda del Imperio español es
la existencia de España y de 21 repúblicas americanas
hispanohablantes. El vínculo fundamental entre todos estos
Estados es la lengua española.
El libro de Bueno desarrolla implícitamente, la tematización
de la Idea filosófica de la Anti-España. Si hablamos
de qué es España, hemos de hablar de qué son
y quiénes son los enemigos de España. Esta operación
elemental de identificación del amigo/enemigo es fundamental
en política a decir de Carl Schmitt. Bueno lo ha formulado
siempre en filosofía diciendo que pensar es siempre pensar
contra algo o contra alguien, que la filosofía es polémica.
También la política lo es. En una filosofía
política tal y como es el discurso diseñado en "España
contra Europa", era inevitable hablar de los enemigos de España
y dedicarles bastante espacio.
Hay una anti-España interior y hay una anti-España
exterior.
La anti-España interior consta de los siguientes elementos:
1. Los progresistas o la "divine gauche". No creen en
la Idea de Imperio, son europeístas, adoran las 17 autonomías
y son partidarios del derecho de autodeterminación, así
como de ser amigos de los partidos secesionistas. Piensan que España
es algo propio de fascistas. Como ellos son buenos y de izquierdas,
deben estar en contra de la Idea de España. Piensan que España
es el problema y Europa la solución o que España es
el problema y la autodeterminación (disolución de
España) es la di-solución.
2. Los nacionalistas fraccionarios. Creen que España no existe
y que tiene que ser fraccionada en trozos llamados nacionalidades
y Estados independientes. No hay nación Española,
y sí otras naciones oprimidas. Sus falsas representaciones
mitológicas se imponen mediante bombas, asesinatos, secuestros,
extorsiones, etc.
La anti-España exterior consta de los siguientes elementos:
1. El Islam. El imperio católico civilizador, no depredador
surgió en abierta oposición política, ideológica,
militar y religiosa respecto al imperialismo musulmán. El
Islam es absolutamente incompatible con la esencia de España.
2. El protestantismo en sus dos versiones principales: luteranismo
y calvinismo. El protestantismo ha generado un imperialismo depredador.
El fideísmo de Lutero conduce al nacionalsocialismo.
3. La OTAN y la UE. Esto va contra la independencia política
de España. El proyecto europeo es un proyecto imperialista
alemán. El proyecto OTAN es un proyecto imperialista anglosajón.
Nada de esto le interesa en absoluto a España. De esto hemos
hablado más arriba.
En resumen,
"España frente a Europa" es una decisiva y oportuna
intervención filosófica-política de Gustavo
Bueno en un momento de descomposición política de
España como Estado. Vivimos los estertores del progresismo
y el muerto tiene un olor apestoso.