La industria cultural origina sociedades gregarias. Maria Eugenia Reale.
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Cuaderno de Materiales

 

 

La industria cultural origina sociedades gregarias.
Maria Eugenia Reale

 

Si partimos de la definición del concepto de Industria Cultural debemos citar la Héctor Shmucler con "La Escuela de Frankfurt y Walter Benjamin contra las Estrategias Tranquilizantes". En él, el mercado se apropia del hombre y éste no puede dejar el mercado, el arte se transforma en mercancía degradándose el valor humano. Es decir, es manipulado como objeto. La industria cultural es la producción de estrategias para crear objetos o símbolos culturales (costumbres, tradiciones, etc.) con el fin de ser consumidos.
Creo que este concepto es muy acertado, pues en la actualidad lo vemos todos los días, el arte perdió su lugar y está siendo reemplazada por la tecnología.
Las estrategias tranquilizantes aparecen como la imagen del arte en los tiempos de los avances tecnológicos, donde los medios de comunicación mandan y el hombre; consumidor, adopta una cultura efímera (no hay memoria). Hoy más que nunca vemos la "cultura efímera del consumidor" en la cual el hombre se encuentra preso en su propio sistema.
La cultura de los medios masivos de comunicación manipula y vulnerabiliza a los consumidores de cultura. Produce los bienes simbólicos y expone a la cultura popular. Esto es para Horkhaimer, la destrucción o anulación de las diferencias entre cultura popular e industria cultural (homogeneización). No conviven sino que una se "come" a la otra.
Esto hace que se tomen medidas para preservar a la cultura popular mediante políticas culturales que no son de mucha ayuda a la hora de luchar contra el mercado.
Sino, reparemos en la situación actual de nuestra cultura. El comercio cultural provoca la pérdida de identidad como nación y nos baja a un mismo nivel de consumo. Perdemos las diferencias entre culturas nacionales y trasnacionales. En los países latinoamericanos, como el nuestro, que no sufrieron "La Reforma", se desfiguran las culturas quedando sujetas al consumo de símbolos que crean las empresas culturales.
La Argentina, hoy está dominada por la cultura "yanki", que podríamos llamar cultura oficial; y por otro lado, está nuestro folklore que lucha incesantemente por permanecer.
Ya se han encargado teóricos de elaborar proyectos contra esta problemática. Uno de éstos es la paradoja de Gramsci, que dice que la cultura popular carece de organización, a diferencia de la cultura hegemónica que está "preparada" en las instituciones, encargadas de transmitir y codificar, transformándose en capital cultural. Dice que la cultura popular es una no-cultura porque no tiene espacio para desarrollarse por culpa de la hegemonía y la lucha de clases.
No habla de cultura popular sino de "Proyecto de Cultura Nacional Popular", refiriéndose a dos conceptos que nada tiene que ver con cultura popular. El folklore, que lo define como una concepción múltiple de vida de los estratos sociales que rigen costumbres y creencias del pueblo, como modo de vida (es producto de la apropiación de la cultura hegemónica de la clase subalterna) y el sentido común (folklore filosófico), la filosofía e ideología que acompaña al modo de vida.
Tomado en serio el estudio y la enseñanza del folklore (la escuela y el estado), podría surgir una nueva cultura en las masas; en la cual desaparece la cultura moderna y el folklore. Se integran las prácticas de las clases bajas con los principios implícitos de la cultura hegemónica para que sea homogénea; esto sería la Cultura Nacional Popular.
Ahora, bien, la cultura moderna es el desarraigo del medio cultural tradicional.
Durante el desarrollo de la cultura popular aparece la cultura moderna impidiendo su total crecimiento. De esta forma, se origina una cadena donde se reproduce la cultura. Por eso la cultura popular se da por momentos y no alcanza a superarla.
Cultura popular es el folklore y sentido común (costumbres y tradiciones con ideologías), que en conjunto con la escuela permiten la modernidad.
El tema de modernidad y progreso puede ser la clave para lo que me propongo demostrar.
Modernidad y progreso van de la mano. El avance tecnológico de nuestros tiempos se debe enfrentar al fenómeno cultural de desintegración; como crisis de las ideas, eliminación de concepciones históricas, tanto filosóficas como religiosas, que sostienen nuestra idea de dignidad humana, de libertad, de integridad física, de moralidad o de gusto estético. A esto se suman fenómenos sociales de desesperada desintegración, como la drogadicción y el terrorismo.
Estos fenómenos de disolución de viejos valores culturales están acompañados por el acrecentamiento de las desigualdades económicas entre los grupos sociales y entre los países, según sea su grado de desenvolvimiento económico y tecnológico; y estas tensiones, a su vez, generan formas temiblemente totalitarias de control social.
Los valores morales, son injertados en la sociedad delimitada como un sistema de reintegración complementaria, una especie de tecnológico terapéutico social.
Se esconde la realidad de la civilización y su progreso bajo la "cara" de cualquier valor histórico, ético y estético; según lo considere apropiado el mercado. Los valores están dictados por el márketing y el poder social y político dicta símbolos arcaicos. La sociedad quiere identificarse con sus imágenes (éticas, religiosas, históricas, etc.). Esta es una característica predominante de la cultura moderna acompañada por un vacío, es decir, se trata de una concepción escenográfica de la cultura como espectáculo generalizado por los medios.

Para probar que la industria cultural provoca sociedades gregarias, primero voy a definir la palabra.
Se dice que una persona es gregaria cuando está en compañía de otra sin distinción, sigue servilmente las ideas o indicaciones ajenas y vive en grupo con los de su misma clase.
Hagámoslo más doméstico. Pensemos en el modo del uso del tiempo libre ¿Cuáles son los lugares más transitados?. Los boliches apoyados por grupos mediáticos (importantes FM, programas de TV), los Shoppings, los lugares de comida rápida, como Mc Donal´s, Wendy, etc; que no es de nuestra tradición, como así también, la ropa, moda, etc.
El punto no es aplicar una política nacionalista, sino que tememos conciencia de que somos una sociedad de consumo y que como tal no nos va tan bien. Si dependemos de que un grupo reducido nos diga que ver, vestir, comer y nosotros caemos a sus pies porque creemos sus "mandatos", entonces ¿hacia donde vamos?.
Creo que debemos desarrollar mas nuestro criterio y analizar las propuestas. ¿Por qué tantas empresas extranjeras? ¿por qué tantas facilidades para acceder a estos "modos culturales"?. No nos quedemos con el slogan, siempre hay mas de tras. Los productores de cultura tienen intereses materiales y llevan a que la sociedad no repare en este análisis. La diferencia de clases hace que se desate una lucha por integración cultural, así la sociedad olvida estas estrategias (materialismo de los productores de cultura) y se vuelcan de lleno a reclamar participación.
Tomemos conciencia, el hombre hoy en día no puede dominar la tecnología, sino que ésta se apropió de él, los avances tecnológicos prontamente se masifican y con más rapidez se desmasifican.
La tecnología hoy nos llega de modo muy doméstico y con mucha prontitud; una vez que todos accedemos a ella surge otro avance consecuentemente al proceso de masificación y desmasificación. ¿Será cuestión de tiempo a que el hombre se adapte al nuevo ritmo de la ciencia?..... salgamos del gregarismo.

     

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