Si
partimos de la definición del concepto de Industria Cultural
debemos citar la Héctor Shmucler con "La Escuela de
Frankfurt y Walter Benjamin contra las Estrategias Tranquilizantes".
En él, el mercado se apropia del hombre y éste no
puede dejar el mercado, el arte se transforma en mercancía
degradándose el valor humano. Es decir, es manipulado como
objeto. La industria cultural es la producción de estrategias
para crear objetos o símbolos culturales (costumbres, tradiciones,
etc.) con el fin de ser consumidos.
Creo que este concepto es muy acertado, pues en la actualidad lo
vemos todos los días, el arte perdió su lugar y está
siendo reemplazada por la tecnología.
Las estrategias tranquilizantes aparecen como la imagen del arte
en los tiempos de los avances tecnológicos, donde los medios
de comunicación mandan y el hombre; consumidor, adopta una
cultura efímera (no hay memoria). Hoy más que nunca
vemos la "cultura efímera del consumidor" en la
cual el hombre se encuentra preso en su propio sistema.
La cultura de los medios masivos de comunicación manipula
y vulnerabiliza a los consumidores de cultura. Produce los bienes
simbólicos y expone a la cultura popular. Esto es para Horkhaimer,
la destrucción o anulación de las diferencias entre
cultura popular e industria cultural (homogeneización). No
conviven sino que una se "come" a la otra.
Esto hace que se tomen medidas para preservar a la cultura popular
mediante políticas culturales que no son de mucha ayuda a
la hora de luchar contra el mercado.
Sino, reparemos en la situación actual de nuestra cultura.
El comercio cultural provoca la pérdida de identidad como
nación y nos baja a un mismo nivel de consumo. Perdemos las
diferencias entre culturas nacionales y trasnacionales. En los países
latinoamericanos, como el nuestro, que no sufrieron "La Reforma",
se desfiguran las culturas quedando sujetas al consumo de símbolos
que crean las empresas culturales.
La Argentina, hoy está dominada por la cultura "yanki",
que podríamos llamar cultura oficial; y por otro lado, está
nuestro folklore que lucha incesantemente por permanecer.
Ya se han encargado teóricos de elaborar proyectos contra
esta problemática. Uno de éstos es la paradoja de
Gramsci, que dice que la cultura popular carece de organización,
a diferencia de la cultura hegemónica que está "preparada"
en las instituciones, encargadas de transmitir y codificar, transformándose
en capital cultural. Dice que la cultura popular es una no-cultura
porque no tiene espacio para desarrollarse por culpa de la hegemonía
y la lucha de clases.
No habla de cultura popular sino de "Proyecto de Cultura Nacional
Popular", refiriéndose a dos conceptos que nada tiene
que ver con cultura popular. El folklore, que lo define como una
concepción múltiple de vida de los estratos sociales
que rigen costumbres y creencias del pueblo, como modo de vida (es
producto de la apropiación de la cultura hegemónica
de la clase subalterna) y el sentido común (folklore filosófico),
la filosofía e ideología que acompaña al modo
de vida.
Tomado en serio el estudio y la enseñanza del folklore (la
escuela y el estado), podría surgir una nueva cultura en
las masas; en la cual desaparece la cultura moderna y el folklore.
Se integran las prácticas de las clases bajas con los principios
implícitos de la cultura hegemónica para que sea homogénea;
esto sería la Cultura Nacional Popular.
Ahora, bien, la cultura moderna es el desarraigo del medio cultural
tradicional.
Durante el desarrollo de la cultura popular aparece la cultura moderna
impidiendo su total crecimiento. De esta forma, se origina una cadena
donde se reproduce la cultura. Por eso la cultura popular se da
por momentos y no alcanza a superarla.
Cultura popular es el folklore y sentido común (costumbres
y tradiciones con ideologías), que en conjunto con la escuela
permiten la modernidad.
El tema de modernidad y progreso puede ser la clave para lo que
me propongo demostrar.
Modernidad y progreso van de la mano. El avance tecnológico
de nuestros tiempos se debe enfrentar al fenómeno cultural
de desintegración; como crisis de las ideas, eliminación
de concepciones históricas, tanto filosóficas como
religiosas, que sostienen nuestra idea de dignidad humana, de libertad,
de integridad física, de moralidad o de gusto estético.
A esto se suman fenómenos sociales de desesperada desintegración,
como la drogadicción y el terrorismo.
Estos fenómenos de disolución de viejos valores culturales
están acompañados por el acrecentamiento de las desigualdades
económicas entre los grupos sociales y entre los países,
según sea su grado de desenvolvimiento económico y
tecnológico; y estas tensiones, a su vez, generan formas
temiblemente totalitarias de control social.
Los valores morales, son injertados en la sociedad delimitada como
un sistema de reintegración complementaria, una especie de
tecnológico terapéutico social.
Se esconde la realidad de la civilización y su progreso bajo
la "cara" de cualquier valor histórico, ético
y estético; según lo considere apropiado el mercado.
Los valores están dictados por el márketing y el poder
social y político dicta símbolos arcaicos. La sociedad
quiere identificarse con sus imágenes (éticas, religiosas,
históricas, etc.). Esta es una característica predominante
de la cultura moderna acompañada por un vacío, es
decir, se trata de una concepción escenográfica de
la cultura como espectáculo generalizado por los medios.
Para
probar que la industria cultural provoca sociedades gregarias, primero
voy a definir la palabra.
Se dice que una persona es gregaria cuando está en compañía
de otra sin distinción, sigue servilmente las ideas o indicaciones
ajenas y vive en grupo con los de su misma clase.
Hagámoslo más doméstico. Pensemos en el modo
del uso del tiempo libre ¿Cuáles son los lugares más
transitados?. Los boliches apoyados por grupos mediáticos
(importantes FM, programas de TV), los Shoppings, los lugares de
comida rápida, como Mc Donal´s, Wendy, etc; que no
es de nuestra tradición, como así también,
la ropa, moda, etc.
El punto no es aplicar una política nacionalista, sino que
tememos conciencia de que somos una sociedad de consumo y que como
tal no nos va tan bien. Si dependemos de que un grupo reducido nos
diga que ver, vestir, comer y nosotros caemos a sus pies porque
creemos sus "mandatos", entonces ¿hacia donde vamos?.
Creo que debemos desarrollar mas nuestro criterio y analizar las
propuestas. ¿Por qué tantas empresas extranjeras?
¿por qué tantas facilidades para acceder a estos "modos
culturales"?. No nos quedemos con el slogan, siempre hay mas
de tras. Los productores de cultura tienen intereses materiales
y llevan a que la sociedad no repare en este análisis. La
diferencia de clases hace que se desate una lucha por integración
cultural, así la sociedad olvida estas estrategias (materialismo
de los productores de cultura) y se vuelcan de lleno a reclamar
participación.
Tomemos conciencia, el hombre hoy en día no puede dominar
la tecnología, sino que ésta se apropió de
él, los avances tecnológicos prontamente se masifican
y con más rapidez se desmasifican.
La tecnología hoy nos llega de modo muy doméstico
y con mucha prontitud; una vez que todos accedemos a ella surge
otro avance consecuentemente al proceso de masificación y
desmasificación. ¿Será cuestión de tiempo
a que el hombre se adapte al nuevo ritmo de la ciencia?..... salgamos
del gregarismo.